miércoles, 28 de enero de 2026

Cuidado con lo que le confías

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
El uso cotidiano de la inteligencia artificial generativa ha abierto un abanico de posibilidades, pero también ha introducido riesgos críticos para nuestra privacidad que exigen una prudencia extrema. La  AEPD[1] ha advertido que no debemos confiar ciegamente en estas plataformas y recomienda encarecidamente no subir información personal directa[2] debido al peligro de que estos datos acaben filtrados en internet o indexados permanentemente por buscadores. Si necesitamos resolver una duda compleja o plantear una situación, la mejor práctica es recurrir a casos ficticios y descripciones genéricas que eviten cualquier detalle que permita nuestra identificación o la de nuestro entorno. La precaución debe extremarse con la información sensible o delicada[3], ya que la suma de datos aparentemente inofensivos puede ser utilizada para identificarnos con fines indeseados. Además, es nuestra obligación ética y legal respetar la privacidad de terceros, eliminando cualquier dato identificativo de otras personas en nuestros prompts[4]  y recordando que el uso de imágenes ajenas para generar contenido nuevo puede constituir una infracción grave o incluso un delito. En el entorno profesional, es vital adherirse a las políticas de seguridad de la organización, evitando la revelación de datos confidenciales, estrategias corporativas, contratos o información personal de empleados y clientes que pueda comprometer a la entidad. Por último, debemos ser conscientes de que nuestras preguntas no son privadas; cada interacción ayuda a la IA a construir un perfil detallado de nuestra personalidad, fortalezas y debilidades, revelando una imagen de lo que nos preocupa o interesa que podría ser utilizada de forma imprevista.

Para garantizar una protección integral de nuestra identidad digital, debemos complementar la cautela en los contenidos con medidas técnicas y un pensamiento crítico constante. Es fundamental revisar las condiciones del servicio antes de empezar y optar por herramientas que aseguren que no recopilan más información de la estrictamente necesaria, recordando que el acceso "gratuito" suele implicar la entrega de metadatos, direcciones IP, cookies y datos de contactos y localización. Una medida de seguridad recomendada es el uso de cuentas de correo electrónico alternativas que no reflejen nuestra identidad para registrarnos en estos servicios, así como la revisión y el borrado frecuente del historial de conversaciones, lo cual minimiza el impacto de posibles brechas de seguridad futuras. Asimismo, debemos mantener una actitud escéptica frente a la tecnología: la IA puede generar respuestas muy convincentes sobre cualquier tema, pero esto no garantiza su veracidad, y es nuestra responsabilidad exclusiva contrastar los datos con fuentes fiables antes de tomarlos como ciertos. En situaciones personales delicadas, es imperativo recordar que una máquina no comprende ni empatiza con el sentimiento humano, por lo que nunca debe sustituir el apoyo emocional, psicológico o el asesoramiento médico de un profesional cualificado. Esta postura crítica es especialmente necesaria cuando hay niños involucrados; los adultos deben actuar como guías, enseñando a la infancia y adolescencia a identificar los riesgos de compartir información con la inteligencia artificial y fomentando un uso responsable que proteja su privacidad desde el primer momento. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
_____________
[1] Agencia Española de Protección de Datos.
[2] Como nombres completos, direcciones postales, números de teléfono, DNI o incluso imágenes propias.
[3] Abarcando desde historiales médicos y datos financieros hasta detalles sobre nuestra geolocalización o hábitos de estancia en lugares concretos.
[4] Especialmente si se trata de menores.